lunes, 22 de abril de 2013

La comida




A lo que venía yo esta semana era a hablaros de comida y es que ahora me ha dado por hacer un blog de recetas: http://lacocinadeericforman.blogspot.com.es/

Vale, una vez hecha la publicidad necesaria, hablemos de otras cosas importantes. ¿Qué alma del infierno inventó el melón con jamón? El mismo que mezclo la fresa con kiwi, ¿verdad? Hay mezclas incomprensibles en nuestro recetario, pero bueno, poco a poco, quieras que no, han ido asentándose en el imaginario popular de una manera tan irracional como discreta, igual que lo hicieron en su día las hombreras y los flequillos.

Sí, no hay más, estamos hechos a estas mezclas. Es más, yo misma estoy hecha a ellas. Ahora bien, a lo que no estamos hechos aún es a determinados productos emergentes y en boga. Ahora resulta que se lleva desayunar alpiste (sí, comida de pájaro), pero, ojo, que lo llaman muesli, que queda más hipster y modernete. Pero que si no estás satisfecho del todo, siempre puedes echarle leche de soja. Que sí, hazme caso, que tendrás un día Al-Bran.

Y para picar entre horas también han inventado algo, aunque lo cierto es que es más bien una re-invención. Sí, vuelve a ser alpiste, pero ahora en pegotes y se llaman barritas Special-K. No vaya a ser que tengas un bajón en el día Al-Bran.


Pero atención a los navegantes, que aún no ha llegado lo mejor. ¡Los yogures! ¿Dónde han quedado los Danone de toda la vida de fresa y plátano? ¿Y las natillas? Ahora lo que está de moda es el Activia. La gente lo toma porque lleva bifidus actirregularis. Nadie sabe lo que es, pero como acaba en –us y en –is, como que da confianza. 

Aunque lo cierto es que le debemos mucho a Activia. Es verdadero aporte que estos yogures han hecho a la sociedad española es sacarnos del mar de dudas en el que nos encontrábamos sin saber cuáles de nuestra mejores celebridades no son regulares, escatológicamente hablando.

Gracias a dios, yo ya puedo dormir tranquila sabiendo que Carmen Machi gracias a Activia ahora hace de vientre todos los días y como un reloj suizo. Lo que no sabemos es qué le ha ocurrido a Coronado. Igual se le ha ido la mano con el bífidus.

Por otro lado, está el Actimel, que es la fuente de la eterna juventud, pero esto lo dejamos para otra, me vale con saber que Lola Herrera es inmortal.


Ahora bien, sin duda alguna el alimento más inquietante de nuestra dieta desde tiempos inmemoriales es el zumo de naranja. Es que ahora a mi madre le ha dado porque tengo poca cara de Vitamina C y estamos en proceso de  hacer que se me quede dicha cara. Pero es que la Vitamina C no es una vitamina fácil.
La Vitamina C es la vitamina Bin Laden, escurridiza como el que más; tú echas el zumo de naranja recién exprimido en el vaso y cuando aún no has podido contar ni 3 misisipis, tu madre ya está dramatizando, gesticulando con los brazos y poniendo voz de cámara lenta para decir: laaaaaaaas vitaaaaaaminaaaaaaas. ¡Coooorre! ¡Tómatelo que se van!

Toda esta reflexión es un sinsentido, yo sólo quería preguntaros una cosa: ¿dónde se van ñas vitaminas cuando se van?


Con todo esto, solamente nos queda pensar que, bendito sea el cielo, gracias a las multinacionales alimenticias vamos a ser inmortales. Bueno, lo de inmortales no sé (eso es asunto de Jordi Hurtado), pero lo que es ir al baño…

martes, 16 de abril de 2013

Los Cumpleaños




Estamos viviendo una farsa, le duela a quien le duela. Me enfrento irremediablemente a mi inminente cumplida de años y se me agolpan en el cerebro varias cuestiones para las que la única solución racional que encuentro es tomarme una copita de cianuro, o bien el equivalente en ginebra.
Bien es sabido que en España nos encanta la fiesta. Punto. Punto, he dicho. Sí, esa es la única razón que encuentro para tan tontamente aparatosa celebración.

La primera de las cuestiones que se me plantea viene de la mano de las felicitaciones. Tantos años pensando que no había nada más estúpido que una rana de cartulina cantando el cumpleaños feliz para que ahora las hagan también por internet. A internet lo carga el diablo.

Pero peores aún son las felicitacions por teléfono. A nadie le gusta felicitar. ¿Por qué seguimos descolgando el teléfono y llamando para felicitar a la gente? Pero es que al que llaman tampoco le gusta; vamos a ver, es tu cumpleaños, ves que te haces viejo, no sientes la necesidad de desperdiciar otro día de tu vida pegado a un auricular.
Yo, personalmente llevo muy mal eso de hacerme mayor así que una vez decidí que me grababa una cinta para que respondiese por mí a las arduas cuestiones planteadas por mis interlocutores cumpleañeriles. Quedaba algo así:
Interlocutor: ¡Felicidades, María!
Grabación: Gracias, gracias (con voz ligeramente entusiasmada pero con un matiz de nostalgia por los años pasados, agitando victoriosa los puños en el aire).
I: ¿Cuántos caen este año? ¿25?
G: Sí, sí, 25 y ¿tú cuándo dices que te jubilan?
I: Y… ¿qué te han regalado?
G: ¡Uy! Si yo te contara…

Lo malo es que siempre hay algún innovador que fastidia el invento y acaba quedando algo así:
I: Hola, María. ¿Para qué llamaba yo?
G: Gracias, gracias.
I: Pero… Bueno, da igual. ¿Cumples 15? Qué joven sigues, oye.
G: Y, ¿tú cuándo te jubilas?
Y se montó la de padre Cristo venga y vea.
Ya sabéis, la tecnología… no se la puede dejar sola.


Otro tema son los regalos. Años y años de perfeccionamiento de la Cara Neutrex (sí, como la lejía), esa cara que no cambia te guste el regalo, lo odies o te pise un pie el mismísimo Falete. Años y años de entrenamiento para que vaya El Corte Inglés y saque las tarjetas regalo. ¡Ole, ole y ole! A esto, ¿qué cara le pone uno?
 
Lo reconozco, llevo mal eso de cumplir años, estoy en plena crisis de los 20 y, aunque creáis lo contrario, que me cantéis el cumpleaños feliz no ayuda. Quiero decir, ¿qué se supone que debo hacer yo ante eso? Tampoco podéis esperar que cuando terminéis de maltratar vuestras cuerdas vocales y mis oídos con tan compleja melodía yo me ponga en pie vehementemente y con lágrimas en los ojos y un estruendoso aplauso (y quizás la ola) os pida un bis. Este año, si se tercia, me cantáis el Gangnam Style. En coreano. A capela. Puede que os llevéis un aplauso. Uno, he dicho.


Sin duda, lo único por lo que merecen la pena los cumpleaños es por las fiestas en los parques de piscinas de bolas, pero vaya, que resulta que está mal visto pegarte con los niños si tienes cierta edad y más si es por los caramelos de la piñata. También me dijo el segurata que no puedo llamar enviados de satán a los niños del cumpleaños y menos si su familia es del Opus Dei, que no son simpatizantes del ángel caído. Pero yo sólo lo hice porque se habían comido todos los sándwiches de Nocilla.

Pero, seamos realistas, ¿quién quiere los sándwiches de paté de los cumpleaños? Esos duros y petrificados trozos de pan con pegote de La Piara son, únicamente para que los padres de los niños piensen que van a merendar sano. La cruda realidad es que están ahí para usarlos como arma a la hora de conseguir caramelos de la piñata.


En fin, que a mí me toca cumplir años el día 18. El DNI dice que 22, pero ya sabéis que en este país el documento marca siempre unos 3 años más (aprox.) de los que en realidad se tienen. Es normal, nos conservamos bien, será por los sándwiches de paté.

INFORMACIÓN ADICIONAL: A partir de la semana que viene, El Sótano de Eric Forman publicará una nueva entrada cada lunes.

viernes, 12 de abril de 2013

Las modas


Parecía que os habíais librado de mí para siempre, pero el Sótano de Eric Forman vuelve a estar en marcha. Porque sí, porque os quiero, porque me gusta decir tonterías y que las gente las lea ya que nadie quiere escucharme porque si empiezo a hablar no acabo. Sin más dilación, os dejo mi nueva sarta de estupideces.

¿Os acordáis de cuando Justin Bieber (Justino Cástor para los que no os defendáis con el inglés) molaba? Yo tampoco.

Disculpadme la estúpida pregunta, pero no llego a entender quién determina en este inquietante mundo en el que vivimos qué es lo que es “guay” y está de moda y qué no. Mis pesquisas me llevan a afirmar que tengo el fuerte presentimiento de que se trata de alguien poderoso, que controla nuestros actos y nuestros impulsos más primarios: el Señor Hacendado. Tampoco quiero adentrarme en aguas pantanosas, puede ser él o puede ser el pajarito de Hugo Chávez que se le aparece a Maduro, aunque apostaría un brazo a que el amigo estaba en Twitter y se le fue de las manos.

Toda esta incertidumbre me lleva a deciros que, lamentablemente, se necesita un análisis exhaustivo de la situación actual y de los elementos que “molan”.

ADVERTENCIA DE ALTA IMPORTANCIA: la siguiente información puede dañar seriamente la sensibilidad de algunos lectores, sobre todo si eres hipster.
P.D: el que avisa no es traidor.
P.D.2: yo tampoco lo soy.
P.D.3: podéis dejar de leer, la visita a la página ya me la han dado.

En lo que estábamos, no sé si os habéis dado cuenta de que, de un tiempo a esta parte, se ha puesto muy de moda el DIY (Do It Yourself). No tenéis remedio, deberíais poneros a empollar inglés: hazlo tú mismo, sería la traducción. Si levantasen la cabeza los punkis y viesen en lo que los modernos han convertido su filosofía… Pero, “tronkos”, ahora el DIY es algo más “fetén”.

Un ejemplo, el punto. Ahora a todo el mundo le ha dado por hacer punto. Que alguien me explique en qué momento los modernos cambiaron las réflex por las agujas y los ovillos de lana. Lo veo venir, el invierno que viene, los Starbucks se llenarán de modernos haciendo puntos. Es más, ya hay rumores de que Apple está estudiando sacar al mercado sus propias i-punto, las agujas con el logo de la manzanita que, por supuesto, llevarán 3G integrado para que puedan publicar a la vez en el Instagram la foto del vaso de café que está bebiéndose mientras se hacen la bufanda.

Otra cosa que está muy de moda ahora es hacerse las mechas californianas. De verdad que no entiendo por qué les ha dado a todas por teñirse a trozos. Es por la crisis, ¿verdad? Porque no encuentro otra explicación, yo cada vez que veo a alguien con eso en la cabeza no puedo evitar ver a Steven Tyler. Pero oye, que yo no digo nada, cada cual que se parezca a quien quiera.

Por cierto, hablando de Steven Tyler, me gustaría hacer un llamamiento al que sea que le esté pisando. Que pare ya, que el pobre hombre se va a quedar sin voz de tanto gritar.

En fin, el pobre Steven Tyler no está de moda, ahora se llevan más otras cosas como la carne de caballo o los pastelitos de caca del Ikea. Ah, que ahora tampoco se dice caca, se dice restos fecales. Es que está de moda lo de utilizar sinónimos, culpa del PP. O de los modernos, que ahora resulta que las mallas ya no son mallas, son leggins y lo que está de moda es “mainstream”. Pues “dabuten, colega”.

Se me va de las manos. A lo que iba yo, ¿quién decidió que Justin Bieber  molaba? Que salga el responsable. Es el mismo que decidió llamar Juego de Tronos al porno medieval, ¿verdad?

Después de esta reflexión sólo me queda decir: mataos los unos a los otros como yo os he matado, hispters y fans varios del punto, de Juego de Tronos y demás. 

P.D.4: un saludo para los fans de los pasteles de caca.

martes, 3 de julio de 2012

El cine de Hollywood




Reconozco que he tenido abandonado esto, pero ha sido por una buena causa: estaba haciendo cine. Pero cine del de verdad, no de ese que hacen en Hollywood. Y es que los americanos no son los reyes del cine, son los reyes del tópico. Tampoco son los reyes del mambo, esos son los cubanos, pero esto no viene a cuento. ¡Maaaaaambo!

Hollywood, ese lugar que no vive del cine sino de la venta de tinte de pelo y de mantequilla de cacahuete, hace un cine… ¿hace cine?  Repasemos toda la historia del cine, o bueno no, que para eso está Scorsese y La Invención de Hugo también conocida como: Cómo llevar a la pantalla los apuntes de Historia del Cine.


¿Por qué? Esa es la pregunta con la que comienza todo este sinsentido (si no me creéis, preguntad a Mourinho). ¿Por qué todos los malditos calvos que aparecen en las películas son malos? Bueno, rectifico, si son negros, no. Pero si son blancos y calvos, son el mal en persona. Siempre. No falla. Y ante esta incesante duda yo no pude hacer otra cosa que ir directamente a un afectado. Así que pregunté a mi padre: “Oye, tú (le llamé Tú, ante la posibilidad de que fuese un malo, siempre hay que llamarles Tú), ¿por qué los calvos blancos siempre sois los malos en las películas?” La inquietante respuesta fue: “A ver si te crees que por ser calvo y blanco salgo en películas”; de lo de ser malo no dijo nada así que deduzco que sí, siempre son malos. Duda resulta. No me deis las gracias.


Otro tema, siguiendo con el mal en la gran pantalla, es el de las bombas. Parece ser que en los Estados Unidos de América siempre están explotando cosas y, si no pensáis lo mismo, es que no habéis estado allí, que a uno no le dejan ni ir a la compra tranquilo con tanta explosión, tanto tiroteo y tanta leche. Que resulta que va uno paseando tranquilamente por la calle cuando se produce un desplegué policial y empiezan a explotar coches y te tiran al suelo y te gritan: “¡John, no lo hagas!” Y tú: “Ni soy John, ni voy a hacer nada. Menos patriotismo y menos gilipollez, y dejad de montar la de Dios es Cristo, que a ver quien limpia luego esto”.

COCHES, siempre son coches. Datos recientes del Instituto Nacional de Estadística aseguran que en Estados Unidos hay más coches explotados que sin explotar. También dice otra estadística que la cantidad de sándwiches de mantequilla de cacahuete con gelatina de fresa que se comen al día en ese país supera a los coches y por supuesto, ríete tú de los bocatas de calamares de la Plaza Mayor. Yanquis, manda huevos… o, en su idioma, “send eggs”.

Vale, pero el quid de la cuestión no está en la explosión en sí misma, sino en la bomba que la ocasiona. Desactivar la bomba, la maldita bomba del demonio. Y ahora todos (listos, que sois unos listos) estáis pensando: “Já, chupado, todo el mundo sabe que hay que cortar el cable” Ya, pero, ¿qué cable? Porque no hay ninguna regla escrita que diga qué cable. En una película te dicen que el azul, en otra que el rojo. Y lo mejor es que el tío que ha fabricado la bomba se dedicó a buscar cables de colorines por dos razones, no sé cuál es la correcta: o bien para facilitar su desactivación al enemigo enemiguísimo o bien porque tenía que expresar su lado más creativo en la fabricación, por aquello de sentirse realizado y tal.
Y esto no es todo, lo mejor es, ¿por qué en muchas ocasiones el tío que desactiva la bomba lleva guantes de látex? Ajajá, jajá, jajám porque… el látex protege de la explosión tanto como las sábanas de las puñaladas de los atracadores nocturnos, ¿verdad?


Pero el tópico más intrigante para la gente de a pie es, sin lugar a dudas, el del padre que nunca va a ver a su hijo al partido de baseball. Pero para este tengo respuesta, queridos cinéfilos. ¿Quién demonios es capaz de tragarse un maldito partido de baseball? La pelota es enana, un padre de cierta edad y cierta vista cansada eso no lo ve. ¡Que no se ve, no-se-ve! Y para ver tíos corriendo en un terreno con forma de diamante, como locos, mientras otro mira al cielo y se mueve como los dibujos animados cuando intentan evitar que les caiga un yunque en la cabeza. Y con esas mayas tan ajustadas… que son peores que las de los ciclistas porque son hasta el tobillo, que no pueden llevar calzoncillos debajo porque es imposible que les quepan y si son de los que usan pololos, están todavía más jodidos. Esto es infumable así que, uno de esos estudios de estadística que tanto me gustan, aconseja a las nuevas generaciones de estadounidenses que no se apunten a ningún equipo de baseball ni se pongan a dar recitales en su defecto porque tampoco son plato de gusto para nadie, por muy padre suyo que sea.

Por último voy a hacer un pequeño llamamiento a Hollywood para que dejen de discriminar a la humanidad en lo que a aterrizaje de extraterrestres se refiere. Ni área 51, ni extraterrestres disfrazados de gitana, ni avistamiento de OVNIS, ni su padre en bragas. ¿Creéis, en serio, que si los extraterrestres vienen a este planeta, van a aterrizar en Estados Unidos? ¿Para qué? ¿Para ir a ver a vuestros hijos jugar al baseball?
No, en serio, si los extraterrestres han estado alguna vez, en algún momento, en algún lugar y, lo que es más, se han reproducido con alguna población indígena, ese sitio ha sido España. O es que la cara de María Teresa Fernández de la Vega no os dice nada.


Por último haré spam una vez más de mi corto, que tiene novecientas tantas visitas y me vendría bastante bien que llegase a las mil. Aquí os lo dejo, majos, más que majos.


jueves, 10 de mayo de 2012

El transporte público



El otro día me armé de valor y, sobre todo, de dinero y me encaminé a la estación de metro más cercana a comprar el abono del mes de Mayo. Con decisión y sin que me temblase el pulso, pero con los huevos de corbata, metí la tarjetita en la máquina del metro que iba a sentenciarme a muerte. Cerré los ojos esperando eso que decía todo el mundo de la puñalada que te daban al comprarlo, pero no noté nada. Así que, abrí los ojos de nuevo. Lo único que recuerdo es ver el precio en la pantalla, a partir de ahí no soy capaz de acordarme de más, sólo sé que comprendí todo de repente y de sopetón.

Cuando recobré el sentido, ni corta ni perezosa (bueno corta un poco, pero mi metro sesenta y cinco de altura no me permite más) regresé a mi humilde morada con un kilo de caviar en las manos y sin el abono, resulta que el caviar me salía más barato.


Pero bueno, más allá de los precios, el transporte público es un lugar hermoso, muy hermoso, pero sobre todo es humano, tanto que hasta se puede respirar en el ambiente (a veces demasiado), y aún más si vas en metro.

No, en serio, es hermoso. ¿Quién no se ha enamorado alguna vez en el transporte público? Los autobuses crean un ambiente mágico que aumenta el sex-appeal de las personas, a ver si os creéis que yo viajo en autobús por amor al arte. El caso es que yo, como mínimo, me enamoro dos veces por semana mientras voy en autobús. 

Pero, a pesar de que todo este asunto esté cargado de belleza, resulta un tema escabroso y difícil el de practicar el noble y honorable arte del flirteo dentro de un autobús porque, lo primero que uno hace, es establecer contacto visual y, una vez que el susodicho te ha mirado raro un par de veces y le has dejado suficientemente claro que eres mentalmente inestable, entonces es cuando tú reflexionas y determinas que lo que ocurre es que no se ha dado por aludido.

Y, entonces, haces algo que el ser humano nunca, nunca jamás dejará de hacer ni comprenderá el impacto que provoca: te enderezas bien en el asiento (por si resulta que es que no te ha visto) y preparas y, por supuesto, llevas a acabo esa mirada seductora que todo el mundo practica en el espejo del ascensor, incluido ese gesto tan raro que se hace con la boca, que no sé en qué momento se nos puede pasar por la cabeza que eso resulte sexi o medianamente atractivo, expresión tan incómoda (para ambas partes) como ridícula. Lo que no sabemos es que ni es tan seductora ni el movimiento del autobús contribuye a que lo sea, meneándote las facciones de forma tan gelatinosa.

Por si queda alguna duda, os la ilustro con un ejemplo de esos que tanto me gustan; es tan sencillo como que tú te ves como el De Niro más seductor mientras que el resto de humanos te ven como un híbrido entre Woody Allen y Danny De Vito.


A mí el transporte público me gusta, qué queréis que os diga, me gusta mucho, de verdad, sobre todo porque me ha dado tema para largar durante un buen rato en este blog del demonio (Don’t panic! Lo de demonio no es porque sea malo, es porque es mío y demonio es mi identidad no tan oculta). Pero por encima de todos los transportes públicos del mundo, el que más me gusta es el autobús: es subirme a él y ¡hay que ver! todo va sobre ruedas.

martes, 10 de abril de 2012

La situación actual española



Lo de este blog se me estaba empezando a ir de las manos así que he decidido ser una persona normal por una vez en la vida y escribir sobre algo serio: la situación actual española.

Y es que España se está yendo a pique, al garete, hundiéndose. Todo empezó una calurosa tarde de verano… (os creéis que es coña, pero es verdad) cuando un señor, miento eran muchos señores, decidieron todos a la vez hacer lo mismo: se reunieron en un lugar de la Mancha… (en realidad fue en Marbella) agarraron un bidón de Neutrex Futura y dijeron: ale, a la faena, blanqueemos todos estos fajos de billetes.


Yo digo, y lo digo totalmente en serio, que si todos los chinos del planeta tierra saltasen a la vez para mover la tierra, el resultado sería la mitad de catastrófico de lo que han liado esta panda de chanchulleros. Y cuando digo todos los chinos me refiero a todos, todos: los de China, los de España, los que tienen chinos (y me refiero tanto a parir niños como a poner una tienda en el barrio), los que tienen restaurantes, los que comen perro, los que sólo arroz y están híper estreñidos (porque señores chinos, el arroz estriñe, varíen su dieta) los que te venden cerveza cuando vuelves a las 7 de la mañana a casa… y tú te preguntas por qué razón de la existencia vas a seguir queriendo tú una cerveza a esas horas. Vamos a ver, hijos de Dios (o de Buda o del Señor de los Anillos chino) adáptense a las circunstancias, camaleonízense: a partir de las 6 de la mañana, cuando las cervezas ya van calentorras, ¡saquen el chocolate con churros! No me harán caso, pero se iban a forrar y las resacas españolas dolerían menos porque ya sabéis lo que dicen: las penas con churros, son menos penas.


Bueno, si yo de lo que hablaba era de España, no de China. Pues eso, yo había oído a la gente que “sabe” que en España faltaba dinero. Y yo venga a preguntarme dónde estaría ese dinero. Me lo imaginaba todo así como muy elaborado, con mapa del tesoro de esos en los que hay una enorme cruz roja que marca dónde está el tesoro y que algún graciosillo se había dedicado a esconderlo y que todo esto era una gran cámara oculta, en plan El Show de Truman. Y no me mintáis porque sé que todos pensasteis como yo durante los dos primeros años de la crisis. Después, se nos esfumó la ilusión porque la bromita duraba demasiado y el dinero no aparecía, pero sobre todo se esfumó cuando nos dimos cuenta de que el dinero no estaba escondido, sino que lo tenía la panda ese de chanchulleros y que encima, sin ningún respeto a la moda, se lo estaban gastando en regalar trajes terriblemente feos y en hacer anuncios de Loewe (eso tiene que haberlo hecho alguien malvado, no tiene otra explicación)


Y con eso de hablar de chanchulleros me da por pensar en Urdangarín. Porque esa es otra de las que tenemos montadas en España. Vimos que la familia real inglesa se tomaba un descanso como familia real entretenida y llegó la nuestra y se decidió a ocupar el primer puesto. Pero tanto el humor y la capacidad para el buen show, como Gibraltar, se lo quedaron los ingleses y los intentos de la familia real española pueden quedar resumidos en una sucesión de acontecimientos tan cutres como cualquier intento de remake a la española. Sería algo así como: “pog qué no te caiiiiiiaaaas”, la reina atiza al rey y aparece en público con un ojo a la virulé, Urdangarín nos roba como si le faltase dinero y esperen, esperen, esperen, el mejor y más reciente de todos: Froilán se dispara un pie. ¿Alguien me puede explicar qué hacía Froilán disparándose un pie? ¿Clases exprés de claqué? Y, si de verdad fue un accidente ¿por qué 3 tiros y no uno? Yo me le imagino: “¿Que no salto lo suficiente? ¿Me dices que no salto lo suficiente? Si los chinos pueden mover la tierra de un salto yo también. Si soy como ellos, todos tenemos nombres impronunciables. Venga conmigo, Duquesa de Alba, saaaaalte, saaaaaalte”

lunes, 12 de marzo de 2012

Las Vacaciones




Quedan dos semanas escasas para la Semana Santa, vacaciones, qué placer... se me hace el culo "pesi-cola" sólo de pensarlo. Las vacaciones son esos días en los que todo español que se precie se rasca los bolindres a dos manos y le pagan por ello. Vamos lo mismo que el resto del año, pero de manera oficial.


He dicho que se rascan los bolindres a dos manos pero eso no es del todo cierto, es más bien a una porque en la otra tienen la cerveza y/o el mando de la televisión. No sé qué ocurre en vacaciones que el resto del año las películas de la hora de la siesta de Antena 3 son una mierda, pero en vacaciones con tal de no pegar palo al agua somos capaces de ver, ojo al dato, EL PELICULÓN. Toma, Jeroma! El peliculón, dice. Por favor, que alguien denuncie ya a Antena 3 por publicidad engañosa.


Pero el canal que más atractivo se vuelven en vacaciones,sobre todo en verano, es la 2. Que, ¿por qué? os preguntaréis. El ciclismo. El ciclismo. Como lo leen, dos veces y todas las que necesite escribirlo. Lo del ciclismo es un deporte que jamás he comprendido por qué lo ve la gente. Recientemente he empezado a darme cuenta de que usa la misma fórmula que emplea Telecinco en su programación: sustancias ilegales + tíos en mayas + tetas con tías (no me he equivocado al escribir el orden de las palabras).


Para un español las vacaciones son sagradas, a cualquier cosa renunciaríamos por ellas. De hecho, en España convivieron allá en tiempos de Matusalén, judíos (y judías pero no de las de comer), moros (y moras, pero tampoco de las de comer) y cristianos. Y nosotros nos quedamos con los cristianos. Y la pregunta que incesante golpea vuestro cerebro es: ¿por qué? Si los cristianos son los únicos de los que el femenino no tiene chiste. Pues porque renunciamos al dinero de los judíos y a la inteligencia y apaño de los moros porque trabajaban demasiado. El cristianismo es una religión que para todo hace fiestas: que nace un pimpollo en un pesebre, ponme una copa que lo celebramos. Que la palma, ponme otra anda que se me pase el disgusto. ¡Y la mejor de todas! Que quedan 40 días, ¡40 malditos días con sus noches, sus tardes y sus todos! para que el colega la palme... pues nada vamos a montarnos una fiesta. Si es que este Jesucristo se lo sabía montar bien. Supo que se le iban a cargar y el tío no se fue a ver mundo, ni a decirle a sus seres queridos lo que les quería, ni a apañar la herencia; no, no, el se montó la fiesta padre (Dios, en su caso) con sus amigotes.


Todo esto viene a cuento de la indignación que me han hecho padecer a lo largo de todo el día cierta gente de cierto país: Suiza. Vamos a ver, dejémonos de tonterías... normal que nadie les quiera en la Unión Europea. ¿Qué es eso de que han rechazado un referéndum para tener dos semanas más de vacaciones? Vale, que sí, que van de chocolate hasta el culo y el resto les da igual, pero de ahí a rechazar no hacer nada...

Ya que son tan civilizados y tan molones, y ya puestos a hacer gilipolleces, yo por ellos y por el chocolate Lindt, hago el esfuerzo y me quedo con esas dos semanas que tanto les sobran. A mi me hacen falta que se me están acumulando las vueltas ciclistas de los últimos dos veranos.